Si hablamos de género absurdo y protagonista latina, lo tengo claro: la de America Ferrera le da mil vueltas
Cuando a mediados del octubre pasado se estrenó Jane The Virgin tuve muchas ganas de que me gustase. Primero, porque su trama era tan absurda que podía dar un producto maravilloso, divertido y desternillante. Segundo, porque todo el mundo hablaba tan bien de ella que no podía ser que tanta gente estuviese equivocada. Pues bien: o soy un bicho raro o la media de los gustos ajenos va a la baja. Y no será porque no conecte con su género telenovelesco: llevo vista la mitad de la primera temporada de Ugly Betty, la versión estadounidense de la mundialmente famosa Betty la fea, y me encanta.